Temor a perder el trabajo

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Imagine una persona mientras conduce rumbo a su trabajo esperando la descongestión del tráfico; cuando de repente, sin ninguna razón aparente, le embarga una gran angustia, se siente desmayar, le invade un terror indescriptible, comienza a temblar, no puede respirar, el tórax no se puede movilizar para tomar el aire, el corazón late fuertemente, se siente mareada y con gran dolor en el pecho.

Cuando esto ocurre, asegura la psiquiatra Yomaly Almonte, la persona piensa que pierde el control y que su muerte es inminente, malestar que mejora minutos más tarde. “Esta situación continúa sucediendo de manera frecuente, y el temor se apodera de ella de solo pensar volver a padecer este miedo. Es ahí cuando nos encontramos frente a un paciente con un Trastorno de Pánico”.

Este consiste en la aparición temporal y aislada de miedo o malestar intenso que se puede producir en el contexto de cualquier trastorno de ansiedad u otra enfermedad mental. No se encuentra relacionada con ninguna situación en particular y se produce sin la existencia de un factor externo que la desencadene, por lo tanto, es imprevisible.

El paciente siente la preocupación constante o miedo de volver a padecer otra crisis (ansiedad anticipada). Se estima que apróximadamente de 1.5 a 3.5 % de la población la padece. La edad de inicio varía desde la adolescencia a la cuarta o quinta década de la vida. Prevalece más en la mujer que en el hombre.

En el área laboral el trastorno de pánico puede generarse en personas que no saben manejar la presión o la cantidad de asignaciones. Esto los puede llevar a tener un menor rendimiento por temor a perder su trabajo. Lejos de hacer las cosas bien, puede que les salgan como no le gusta a su superior o ellas mismas.

Cada paciente tiene un perfil sintomatológico particular. La crisis suele iniciar de manera brusca, alcanzando su intensidad máxima de 10 a 15 minutos y finalizando en menos de una hora. Durante este tiempo suelen producirse cuatro o más de los siguientes síntomas: miedo intenso acompañado de palpitaciones, sudoración, temblores o sacudidas, sequedad de la boca, dificultad para respirar, sensación de sed de aire, dolor torácico, náuseas o dolor abdominal, mareos, desrealización o despersonalización, miedo a volverse loco o a morir, sintiendo la necesidad de salir a buscar ayuda médica urgente. Esto deja a quien lo padece un estado de descompensación psicofisiológica devastador.

Riesgo
El paciente maneja un alto nivel de vulnerabilidad e hipersensibilidad y puede presentar brotes episódicos con características crónicas.

Deterioro
La psiquistra Yomaly Almonte dice que las personas que padecen Trastorno de Pánico suelen presentar una minusvalía personal y social creciente. El temor y la inseguridad le limitan a realizar sus actividades diarias debido a la ansiedad que causa el miedo a padecer nuevos episodios y sus complicaciones. Esto hace que experimente un evidente deterioro en su calidad de vida y sea necesaria la ayuda de un especialista.

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